El agresor eres tú... y yo la única responsable de amarme.
- diariodeunamarciana
- 8 mar 2020
- 9 Min. de lectura

Escrito por: Mar Martin.
Comunicadora e Instructora de Yoga y Mindfulness.
“Siendo las 15:15 horas del 21 de abril del 2016, se presentó la persona de (mi padre) y su hija (o sea yo) para denunciar a la persona de (mi agresor). La misma que refiere que a las 13:44 recibió una llamada telefónica del nro. (xxx xxx xxx) a su celular donde era el denunciado y le mencionó que era él para luego cortarle el teléfono mencionando que en más rato la volvería a la llamar. La denunciante se encontraba en su domicilio ubicado en (xxx xxx xxx) y de pronto le tocaron el timbre de la casa insistentemente, donde salió a verificar y observó al denunciado parado en la puerta y por temor a ser víctima de agresión física y psicológica, la denunciante llamó a su padre porque el denunciado se encontraba terco, parado y no dejaba salir a la agraviada, coaccionándola a conversar. Después de unos 10 minutos aproximadamente, se apersonó el padre de la agraviada a su domicilio, quien le pidió al agresor que se retirara del lugar porque su hija ya no quería saber nada de él. Al momento que la agraviada y su padre se retiraban del lugar (ya que el agresor no quería irse), el denunciado optó por jalar la cartera de la agraviada y en ese momento su padre reaccionó empujando al agresor y produciéndose un forcejeo, para luego dirigirse a la comisaría del sector y dar conocimiento del hecho…”
(Este texto está copiado exactamente igual que la carta de denuncia que podrán ver abajo. Por obvias razones, he tenido que ocultar algunos datos. Pero la carta es verídica y más larga. Por ese motivo, durante todo este texto llamaré a esta persona “E”, y no porque me crea la protagonista de Sex and the City o quiera armar una serie tipo Gossip Girl, no. Sino porque aquí si amerita el caso de usar solo la inicial de quien, en su momento, fue mi enamorado y luego mi agresor).

E. y yo no nos conocíamos mucho. Trabajábamos en el mismo lugar y en la misma área, pero su cargo era unos peldaños por encima que el mío. Él tenía 30 y yo 23. Yo era una “simple practicante” y él, un “simple supervisor”, pero para el mundo estúpido en el que vivimos y donde se sigue valorando a la gente por el cargo que obtiene, él tenía más ventaja que yo en todo aspecto.
Se mostró como una persona amable, segura, buena onda, chistosa, jovial y comprensiva no solo conmigo, sino con casi todos los practicantes del área. Aparentaba ser menor de su edad y casi siempre paraba hablando con toda la gente. En otras palabras, era “el bacán” y muchos lo querían.
Para serles sincera, por más que he intentado recordar cómo rayos logró acercarse más a mí o cómo yo logré que me diera bola, no lo recuerdo o tal vez lo he bloqueado inconscientemente. Lo único que recuerdo es que me conquistó en menos de un mes y que en casi 4 semanas yo ya estaba en su casa, conociendo a su familia, a su perro y su gato, almorzando con sus tíos y haciendo el amor sin que nadie lo supiera.
Ah, claro, es que olvidé mencionar que teníamos una relación “oculta” y que la situación se prestaba demasiado para ocultarnos no solo de lo que la gente del trabajo pudiera enterarse, sino de lo que su novia de hace 5 años que vivía en USA, la cual me enteré luego de 6 meses de relación, se enterara también.
Y no, no es que yo era tonta. Yo sabía que tenía una ex, pero me dijo que ella estaba “un tanto loca” y que por más que habían terminado hace ya 1 año, ella a veces le mandaba mensajes o lo llamaba desde donde estaba, para pedirle que regresen. Pero ahora él me amaba a mí. Yo era su “cuchurrumin” como le gustaba decirme (confieso que siento asco y se me hace un nudo en la garganta solo de recordar su cara diciéndome eso) y nada ni nadie podría separarnos… realmente maldigo el puto día en que me comí todo ese cuento.
Acá debo hacer un paréntesis. Cuando yo me encontré con este sujeto en mi vida, yo ya había pasado por mi proceso de “curación” con el tema del TCA (trastorno de conducta alimenticia) y había dejado de asistir a terapia porque, supuestamente, ya estaba bien. Incluso, un año y medio antes había terminado el primer módulo de un profesorado de yoga.
Entonces...
¿cómo es que tiempo después caigo en una relación tan tóxica como esta? ¿Cómo es que no me había dado cuenta de todo el daño psicológico que causaba E.?
Y peor aún…
¿cómo es que no había notado que todavía me faltaba trabajar mucho en mi amor propio?
Continúa leyendo si deseas saber la respuesta a estas preguntas y más…
La verdad, es que por más que yo había trabajado mucho todo a nivel cognitivo, físico y emocional, faltaba algo todavía y esa era mi parte espiritual.
Es decir, llegar a conectar con mi verdadero ser, con mi verdadera esencia.
Para ese tiempo, yo seguía frustrada porque sentía que mi carrera no me llenaba y solo entré a ese trabajo (como practicante) porque necesitaba terminar de pagar mis estudios. Vivía en un estado de estrés constante. Las cosas en casa iban de mal en peor. Mi padre seguía estando, pero no estando (como casi toda mi vida). Mi madre seguía controlándome y yo seguía teniendo periódicamente periodos de ansiedad y preocupación por mi físico.
Sin embargo, tengo que recalcar que todo lo anteriormente mencionado se agravó al iniciar la relación con E., porque no solo estaba totalmente distraída, desenfocada y embobada con el tipo, sino que prácticamente vivía en casa de ese hombre y hacía todo, absolutamente todo lo que me decía que haga, porque para mí él era el que sabía, el más grande, el conocedor (y para remate, era enano).
Pero bueno, ya no quiero irme a las ramas de nuevo y vamos a hablar ahora sí del tema central de este post: la relación entre la #violenciadegenero y la falta de #amorpropio <3.
Si eres un(a) seguidor(a) fiel de Comunicando Conciencia, podrás recordar que hace un par de días coloqué una imagen donde se mostraba un “iceberg” y dentro del mismo venían los grados de violencia. Si no lo viste o simplemente no te acuerdas bien, pues aquí te dejo la imagen:

Y bien. De las 12 características que se mencionan en la parte baja del iceberg, 11 eran las que cumplía como requisito para considerar que E. era un agresor (solo se salvó de uno por no ser publicista).
El lenguaje sexista, micro machismo y anulación lo mostró desde un inicio, pero yo era tan ilusa que tomaba esos comentarios como “halagos”, cuando no me daba cuenta que si me decía “no te agaches así porque todos te van a mirar el trasero”, no era porque me quería cuidar o porque me amaba tanto y estaba celoso, no. Era porque su mente asquerosa imaginaba todo lo que otros hombres podían fantasear conmigo, ya que él lo hacía con casi todas las chicas del lugar.
En el otro lado del iceberg, la “punta”, se percibe desvalorización, el control, el desprecio, el ignorarme cuando yo le rogaba que no terminase conmigo porque era muy “intensa” para él y luego me culpaba a mí de todos los problemas de nuestra relación (porque él nunca era responsable de nada). Todo eso llegó meses después. Seguido del chantaje emocional por si era yo la que se le ocurría terminar con él, o el ignorarme y hasta utilizar palabras de desprecio hacia mi cuando hacía algo “malo” o no lo satisfacía sexualmente a todos sus fetiches sadomasoquistas.
Y esta parte aún no me siento preparada de contar a detalle. Sobre todo porque sé que la misoginia abunda no solo en las redes sociales, sino ahora también con los “líderes de opinión”. Entonces me reservo un poco esta parte y evito ser llamada “puta” o “mentirosa” al decir que realmente nunca supe si lo que me hacía podía ser considerado violación. Pero solo diré que cuando amanecía con algún moretón en cualquier lado del cuerpo (porque a él le encantaba hacer esas cosas en el sexo) me decía que si alguien me pregunta, diga que me lo hicieron los niños en algún show infantil que tuve el fin de semana. Y yo…yo le hacía caso, eso es lo peor.
“Mar refiere en la entrevista presentar en los síntomas de atracones y de vómitos, se percibe ansiosa y angustiada, con dificultades para concentrarse. Asimismo, refiere haber estado en una relación sentimental conflictiva donde recibió maltrato psicológico (y físico, solo que hasta ese momento, aún no me había atrevido a decirlo). Actualmente esta relación finalizó. Se le percibe ánimo triste y desesperanza, reporta dificultad para dormir. Mar está retomando el tratamiento psicoterapéutico”.

¿Cómo no me iba a sentir así? ¿Cómo no iba a recaer en la #bulimianerviosa y en mis conductas auto agresivas intensificando el #tlp y poniéndolo a flor de piel?
Si me sentía totalmente sola, anulada y condicionada a estar con alguien quien me usaba como un objeto sexual. A tal punto de una vez llegar a decirme que estaba comiendo mucho y me aparecían rollos. Seguramente las actrices porno que él veía y con las que alucinaba no lucían así. Me decía que debía estar “perfecta” para él y que si no lo estaba que no me sorprendiera si le gustaba otra.
- GRACIAS AL CIELO -
Un día se le ocurrió a su“ex” enamorada aparecer en mi casa y GRACIAS A DIOS LO HIZO, porque por fin pude abrir los ojos y le hice algo de caso a mi intuición.
Me había estado mintiendo por casi 8 meses. Su relación nunca había acabado y tenía a una novia celosa fuera de mi casa con ganas de asesinarme.
Le pedí que tomara sus cosas y que no quería verlo más. Ja, claro, como fuera tan fácil.
Para ese entonces yo ya había retomado la terapia y estaba trabajando el reconocer algunas #creenciaslimitantes que me hacían aún sentir algo positivo por él.
Después de ese día, para mí ya todo había acabado, pero para él no…
A continuación, voy a poner el final de la denuncia que hice y explicará muchas cosas:
“La denunciante agraviada, refiere haber tenido un relación sentimental con el denunciado, pero decidió terminar su relación el día martes 19 de abril del 2016, porque esta persona era muy agresiva y posesiva, para luego apersonarse a esta dependencia policial la persona “E.”, quien refiere haber sido víctima de agresión física por parte del padre de su ex enamorada”.

El día que yo decidí por fin denunciarlo y ya no callar más. El mismo día que yo había ido a mi tarabajo a dejar mi carta de renuncia (porque cada vez que intentaba librarme de él, me acosaba y no me dejaba concentrarme en mis labores).
Ese mismo día y después del evento relatado en las primeras líneas de este post, el muy hijo de puta decidió embarrarse con tierra la camisa y golpearse él mismo (se hizo un moretón en la cara) para decir que mi papá lo había dejado así.
Felizmente, los policías que me tocaron no me preguntaron cómo estaba vestida el día que lo conocía. Felizmente no me dijeron “qué habrá hecho usted señorita para provocar esa actitud del muchacho” y felizmente tampoco cuestionaron el terror que yo tenia porque publique fotos íntimas mías, porque también estaba chantajeada con eso.
A veces me pregunto si fue suerte o fue porque estaba con mi padre. A veces me pregunto si las cosas hubiesen sido igual si yo hubiera estado sola haciendo esa denuncia.
La historia acaba aquí por ahora. Hay mucho que contar y detallar aún, pero ustedes saben que mi meta es llegar a escribir un libro y poder hablar con solo de los problemas que pasé, sino también de la soluciones.
Lo que hoy realmente quería era no dejar pasar esta historia y que tal vez alguien más se atreva a contar lo que le sucedió. Además también quiero decirte que no tienes que esperar a que esa persona te golpee o te amenace de muerte para denunciar. Puedes hacerlo antes.
Yo gané la conciliación y obtuve que E. no pudiera acercarse nunca más a mí a menos que yo se lo permita.

Hace un año recibí un mensaje de un número desconocido que decía “siento mucho lo que pasó”. Cuando agregué el número y vi la foto en whatsapp, era él. No hice nada. Simplemente no respondí.
¿Qué hice luego?
Bueno, luego tuve que seguir con la terapia y tiempo después fue que me volvieron a recetar pastillas y … esa ya es otra historia, pero aquí lo más importante es recalcar tres cosas:
1. Cuando una persona tipo E. llega a tu vida, es muy probable de que tú lo atraes por algún motivo y que esa persona esté igual de mal que tú psicológicamente.
2. La única forma de librarte de alguien así es llevando terapia (de cualquier tipo) para identificar qué creencia es la que aún no te permite alejarte.
3. Conocerte, aceptarte y amarte sobre todas las cosas, será la llave hacia esa liberación sobre la #dependenciaemocional y con esto no quiero decir que esa persona no sea responsable, pero la responsabilidad siempre, siempre, siempre será compartida.
Por todo esto es que ahora me dedico a dictar clases de Yoga y Mindfulness y además brindo talleres para aprender a amarnos un poquito más a nosotras mismas.
Por todo esto es que tenemos programado este hermoso taller junto a @fiolertora y por todo esto es que me encantaría que asistas.
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Te quiero mucho y recuerda que #SanarEsPosible pero depende absolutamente de ti lograrlo y buscar todas las alternativas posibles para hacerlo realidad.
Con amor, Mar de:
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